sábado, 1 de julio de 2017

La bolsa de basura


Hablaremos de leyes,
derechos, compromisos,
de mejores futuros,
pasados imperfectos.

Seguiremos hablando
de sueños, de promesas.
De lo que si, si si…
de lo que no, si no.

Heredamos la casa.
Redonda, sin esquinas.
Habría de ser fácil
mantenerla curiosa.

Pero no.

La avaricia, la envidia,
la pereza y desidia
le tejieron el nudo.

La bolsa de basura.

Por suerte, para el resto,
cerramos desde adentro.





domingo, 4 de junio de 2017

La Noche


Deslizo la conciencia
por la arista de vidrio que divide
el mar de los anhelos, del desierto.
Vuelve la euforia al punto de partida
como si a la razón, quisiera darle el juego
otra oportunidad.
Mojo mis labios.
Sueño.

Mermando va la fuerza.
Crece el ego.
La noche hace girar el tiovivo.

Las vírgenes de luz se multiplican.
Medrando la belleza y el letargo.
Reseca está la mar, crudo el desierto.
Ya no hay rastro del hielo.
Silencio.
Ha amanecido.








Colores


Blanco. Caucásico, europeo.
Azul en mis pupilas, no en mi sangre.
Marrón. Los que me voy tragando.

Rosa. En ramo, en el amor.
Burdeos o rioja, para el vino.
Ámbar en el colgante o camafeo.
Gris perla en el collar de Doña Carmen.

Café en el desayuno, con tostadas.
Chocolate con pan, viendo “Bonanza”.

Rojo. No colorado. Hasta el final.
Amarillo. La prensa más vendida.
Escarlata. Jurando en la montaña.
Lila, lavanda o malva, que nunca he distinguido
Beis. El “beige” castellano.

Crema. Martirio del diabético.
Pistacho. Para mis excursiones de domingo.
Oro en la boca y plata en el ajuar. Ni rastro en el bolsillo.
Crudo. El beis sin cocinar.

Pardo. El gato de la noche o Lampedusa.
Naranja. Santa Rita, como la corrupción o la gaviota.
Mostaza. Nunca en gas. En salsa en el “perrito” o la hamburguesa.
Sinople, sable y gules del escudo, que es verde, negro y rojo, pero en fino.

Cárdeno, berrendo, salinero. Mal augurio si entraste en los chiqueros.
Púrpura para el noble, que es morado de aquellos que queremos o Podemos.
Rubio, moreno o cobre. A tu elección, si rondas los cincuenta.

Marfil. Alma del Serengueti en manos de furtivos.
Negro. Futuro ungido de aceite de petróleo.
Transparente. A miles va fundiendo, nuestro Mediterráneo.

Verde como la hierba que liaba. Como el vecino musgo que miraba, como lo qué, ahora, soy: un viejo, verde, olivo milenario.




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